Entrando en clima…

“Cuando el 28 de Setiembre de 1891, se reunieron quince hombres para fundar una institución deportiva, tal vez ninguno de ellos pensó que en ese instante estaban escribiendo la página primera de una historia de glorias. El destino de los hombres los conduce, muchas veces, a ser mensajeros de claves inmortales, quizá por encima de sus propósitos inmediatos, pero, aún sin plena conciencia de ello, transmitiendo una energía sagrada que se traduce con el tiempo, en altar de vocaciones vibrantes y realidades esplendorosas.

Tal es el caso de aquellos hombres, que sembraron un día que ya lleva un Siglo de cosechas, en la tierra donde había de nacer la Institución más arraigada en la pasión popular, por encima de todas las similares, que abrieron su camino tras un surco generoso.

Ha sido un Centenario que se forjó, paso a paso, en la fragua del tiempo, la historia mas hermosa de cuantas, en el deporte, se han escrito en el país. Desde sus primeros pasos, y al empuje de una parcialidad atraída por el juego y la fe de su lucha, fue creciendo, endiosando a los hombres pilares de su grandeza, y haciendo de ellos símbolos que sobreviven más allá de su propio latir.

Así, fundido en el bronce de la inmortalidad, arrancados de actos que se hicieron leyendas, desfilan los nombres de los pioneros. Y muchos otros que con esfuerzo humilde se enfrentaron a su responsabilidad y cumplieron con su superior obligación. Tiempo llegará, tal vez muy pronto, en que un Museo de Cera de Peñarol recogerá sus figuras para eternizarlas.

Se ha criticado nuestra afirmación que Peñarol es una verdadera religión, que como tal es ‘obligación de conciencia, cumplimiento de un deber’, que lleva muchas veces al fanatismo y por sus creencias se goza y se sufre, pero de la que nunca se reniega. Hubo y habrá momentos de tristeza, de furia contenida, de dolor que desorienta, pero muchos más de instantes de alegría, de agradecimiento por sentirse peñarolenses, de mística ardiente que hizo y hace que, aún en los contratiempos, más amemos nuestra tradición, nuestros colores, nuestros recuerdos… Y siempre la certeza de hallar el horizonte de triunfos que, a la postre, sabemos habremos de alcanzar.

Por eso Peñarol es religión, porque se acuna en la fe de una parcialidad sin igual, en el ejemplo de un pasado tocado de magia, en el presente de lucha y triunfos, en la certeza de su futuro de grandeza…

En Cien Años se alcanzaron los más significativos lauros, se vivieron los más hazañosos episodios, se escribieron con el fervor de las pasiones justas las páginas más brillantes del fútbol uruguayo.

Y esos Cien Años, primeros de los que será su larga vida de subyugante ambición de glorias, de pioneros de toda expresión triunfal, de ejemplos sin flaqueza de voluntad traducida a través de generaciones que soñaron, sueñan y soñarán con la deslumbrante plenitud de su destino, comenzaron al decir emocionado del poeta de Peñarol, Pedro Leandro Ipuche: ‘En un viejo villorrio de cuento, donde el rey es un ferrocarril…’”

Washington Cataldi | En ocasión del centenario del Club Atlético Peñarol – 28 de Setiembre de 1991. | Extraído del ‘Libro de Oro de Peñarol’

2 comentarios:

Alejandro dijo...
23 de septiembre de 2009, 21:41  

Peñarol carajo

martintab dijo...
24 de septiembre de 2009, 13:32  

Espectacular, lástima no tener a alguien como Cataldi en la directiva de hoy.

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